La Santísima Virgen María es el camino más seguro, más corto y más perfecto para llegar a Jesucristo. Las devociones marianas nos ayudan a vivir una relación filial con nuestra Madre del Cielo.
La devoción mariana más importante de la Iglesia. Rezar diariamente meditando los misterios de la vida de Jesús.
El corazón puro y sin pecado de la Virgen. Consagrarse a María y reparar ofensas.
Oración que recuerda la Encarnación. Rezar a las 6, 12 y 18 hs.
Devoción asociada a sanación. Pedir por salud física y espiritual.
Mensaje de conversión y penitencia. Rezar el Rosario y ofrecer sacrificios.
Madre de América. Confiar en su intercesión.
Entrega total a la Virgen. Preparación espiritual y entrega diaria.
Toda devoción verdadera a la Virgen María nos lleva siempre a su Hijo Jesucristo. Ella no se queda con nada... todo lo entrega a Dios.
«Hagan todo lo que Él les diga.» (Jn 2,5)