✝ JESÚS POR MARÍA · PARA LA GLORIA DE DIOS
Devociones a la Virgen María
Devociones a la Virgen María

La Santísima Virgen María es el camino más seguro, más corto y más perfecto para llegar a Jesucristo. Las devociones marianas nos ayudan a vivir una relación filial con nuestra Madre del Cielo.

1
🌹 Santo Rosario

La devoción mariana más importante de la Iglesia. Rezar diariamente meditando los misterios de la vida de Jesús.

✦ Oración final de cada misterio
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

2
💙 Inmaculado Corazón de María

El corazón puro y sin pecado de la Virgen. Consagrarse a María y reparar ofensas.

✦ Oración
Inmaculado Corazón de María, sé mi refugio y el camino que me lleve a Dios. Amén.

3
🕊️ Ángelus

Oración que recuerda la Encarnación. Rezar a las 6, 12 y 18 hs.

✦ Oración
El Ángel del Señor anunció a María Y concibió por obra del Espíritu Santo Dios te salve María... He aquí la esclava del Señor Hágase en mí según tu palabra Dios te salve María... Y el Verbo se hizo carne Y habitó entre nosotros Dios te salve María... Ruega por nosotros Santa Madre de Dios Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

4
🌟 Virgen de Lourdes

Devoción asociada a sanación. Pedir por salud física y espiritual.

✦ Oración
Virgen de Lourdes, intercede por mi salud y fortalece mi fe. Amén.

5
🌎 Virgen de Fátima

Mensaje de conversión y penitencia. Rezar el Rosario y ofrecer sacrificios.

✦ Oración
Oh María, Madre mía, guíame a Jesús, protege al mundo y enséñanos a rezar. Amén.

6
🌸 Virgen de Guadalupe

Madre de América. Confiar en su intercesión.

✦ Oración
Virgen de Guadalupe, Madre amorosa, cuida de mí y de mi familia. Amén.

7
👑 Consagración a María

Entrega total a la Virgen. Preparación espiritual y entrega diaria.

✦ Oración
Oh María, me consagro completamente a Vos, para pertenecer totalmente a Jesús. Amén.

Toda devoción verdadera a la Virgen María nos lleva siempre a su Hijo Jesucristo. Ella no se queda con nada... todo lo entrega a Dios.

«Hagan todo lo que Él les diga.» (Jn 2,5)