Las devociones a Jesucristo son caminos para encontrarse con Cristo. No se trata de rezar muchas... sino de rezar con el corazón.
El Corazón de Jesús representa su amor infinito por la humanidad.
Devoción revelada a Santa Faustina. Rezar la coronilla, confiar en la misericordia de Dios y practicar el perdón.
El Nombre de Jesús tiene poder salvador. Invocarlo frecuentemente, repetirlo en momentos difíciles.
Presencia real de Cristo. Participar en la Misa y adorar al Santísimo.
Meditación del sufrimiento de Jesús. Rezar el Vía Crucis especialmente los viernes y en Cuaresma.
Jesús como Rey del universo. Entregarle la vida y vivir según su voluntad.
Cristo vencedor de la muerte. Vivir con esperanza y alegría cristiana.
Las devociones no son prácticas vacías... son caminos para encontrarse con Cristo.
«Permaneced en mí y yo en vosotros.» (Juan 15,4)