✝ JESÚS POR MARÍA · PARA LA GLORIA DE DIOS
Salmos
Antiguo Testamento
✦ Capítulo 134
Alabanza de Israel a su Dios
1 ¡HalIelú Yah! Alabad el Nombre de Yahvé; alabadle vosotros, ciervos de Yahvé, 2los que estáis en la casa de Yahvé, en los atrios del Templo de nuestro Dios. 3Alabad a Yah porque es un Señor bueno; cantad salmos a su Nombre, porque es suave. 4Porque Yah se eligió a Jacob, a Israel como su bien propio. 5Porque yo sé esto: que Yahvé es grande, y que nuestro Señor es más que todas las divinidades.
6 Todo cuanto Yahvé quiere lo hace en el cielo y en la tierra, en el mar y en todos los abismos.
7 Él trae las nubes desde el extremo de la tierra, hace la lluvia con los relámpagos, saca los vientos de sus depósitos.
8 Él hirió a los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta el ganado.
9 Envió signos y prodigios a ti, oh Egipto. contra Faraón y contra todos sus vasallos.
10 Hirió a muchas naciones, y mató a reyes poderosos:
11 a Sehón, rey de los amorreos; y a Og, rey de Basan, y a todos los reyes de Canaán. 12Y dio en herencia la tierra de ellos, en herencia a Israel, su pueblo.
13 Yahvé es tu Nombre para siempre; Yahvé, tu memorial de generación en generación; 14pues Yahvé protege a su pueblo y tiene compasión de sus siervos.
15 Los ídolos de los gentiles son plata y oro, hechuras de manos de hombre: 16tienen boca y no hablan; tienen ojos y no ven; 17tienen orejas y no oyen, y no hay aliento en su boca.
18 Semejantes a ellos son quienes los hacen, quienquiera confía en ellos.
19 Casa de Israel, bendecid a Yahvé; casa de Aarón, bendecid a Yahvé. 20Casa de Leví, bendecid a Yahvé, los que adoráis a Yahvé, bendecid a Yahvé.
21 Bendito sea Yahvé desde Sión, el que mora en Jerusalén. * 1 ss. Empieza la parte más litúrgica del Salterio, destinada sobre todo a la alabanza. Como el Salmo anterior, este himno invita a los sacerdotes y levitas a alabar a Yahvé ante todo por ser Él quien es, por su bondad y suavidad, y su superioridad infinita y exclusiva sobre todos los seres (cf. Romanos 16, 27 y nota), no obstante lo cual se dignó elegir al pueblo como un bien preciado (cf. Juan 10, 29 y nota); luego por las obras prodigiosas de su mano creadora, Y en fin por las maravillas que hizo en favor de su pueblo escogido, cuyos intereses no vacila en sobreponer a los de las naciones (versículo 6 y nota). Cf. Salmo 104, 44, etc. * 6. Hace las cosas que quiere, no sólo con omnipotencia sobre la naturaleza (versículos 6-7), sino también con absoluta libertad moral, concediendo al pueblo amado los privilegios (versículos 4, 12, 14, 19 ss.) y destruyendo a otros en favor de aquél (versículos 8 ss.), sin que nadie pueda pretender juzgarlo ni someterlo a ley alguna, puesto que el divino beneplácito es, en sí mismo, el supremo fundamento de toda moral (cf. Salmo 147, 9; Mateo 19, 16 ss. y notas). * 7. Es decir, como una ostentación de su omnipotencia (versículo 6), parece que Él con el fuego hiciese agua, pues saca la lluvia de los relámpagos. “Sus depósitos”: Cf. Job 38, 22. La mitología griega tenía un concepto bastante parecido sobre el misterio de la formación de los vientos (cf. Virgilio, La Eneida 1, 55-67). * 8. Cf. Éxodo 12, 29. * 9. Cf. Éxodo capítulos 7 y 8; 9, 15; 16, 11. * 10. Cf. Deuteronomio 4, 38; 7, 1; H, 23; Josías 24, 8 ss. * 11. Los reyes Sehón y Og fueron vencidos por los israelitas bajo Moisés (Números 21, 20-34; Deuteronomio 2, 30). * 13 s. Como observa Fillion, es esto un eco de Éxodo 3, 14-15, donde Dios se revela con el nombre de Yahvé (El que es, el Eterno) y anuncia que con ese nombre se hará memoria de Él en todas las generaciones (cf. allí nuestra nota). Según esto, también ahora honra a Dios ese sagrado Nombre revelado como propio de Él y por eso aún lo usamos para alabarlo en los Salmos. Yahvé es Aquel a quien Jesús llama a un tiempo Padre suyo y Dios de Israel (Juan 8, 54), titulándolo “Padre Santo” (Juan 17, 6 y 11) y revelándonos que es Padre suyo y nuestro y Dios suyo y nuestro (Juan 20, 17) y que su Nombre debe ser tratado santamente (Lucas 11, 2) porque es un Nombre Santo (Lucas 1, 49). Tiene compasión (versículo 14): Otras versiones leen tendrá, abarcando así las promesas futuras. * 15 ss. Como en Salmo 113 b, 4-8, insiste contra esas hechuras que en nada pueden asemejarse a lo divino (Hechos 17, 29) y cuyo culto idolátrico se prohíbe a Israel desde el primer mandamiento del Decálogo (Éxodo 20, 4), dando como razón que Dios tiene celos de ellas (Deuteronomio 4, 15-24). Cf. Salmo 148, 13. * 18. “Su nada es el símbolo del fin que tendrán sus autores y sus adoradores” (Calès). Cf. I Corintios 3, 15. * 19 s. Como observa Páramo, esta invitación abarca también a los prosélitos: los que adoráis a Yahvé. Se nota así el contraste con los que dan culto a los ídolos (versículos 15 y 18). * 21. Desde Sión: “El culto de Yahvé, con Jerusalén por punto de partida y por centro, irá ganando paso a paso al universo todo entero” (Fillion). Cf. Salmos 64, 2; 131, 13 s. y notas. †
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 * 1 ss. Empieza la parte más litúrgica del Salterio, destinada sobre todo a la alabanza. Como el Salmo anterior, este himno invita a los sacerdotes y levitas a alabar a Yahvé ante todo por ser Él quien es, por su bondad y suavidad, y su superioridad infinita y exclusiva sobre todos los seres (cf. Romanos 16, 27 y nota), no obstante lo cual se dignó elegir al pueblo como un bien preciado (cf. Juan 10, 29 y nota); luego por las obras prodigiosas de su mano creadora, Y en fin por las maravillas que hizo en favor de su pueblo escogido, cuyos intereses no vacila en sobreponer a los de las naciones (versículo 6 y nota). Cf. Salmo 104, 44, etc.
2 Hace las cosas que quiere, no sólo con omnipotencia sobre la naturaleza (versículos 6-7), sino también con absoluta libertad moral, concediendo al pueblo amado los privilegios (versículos 4, 12, 14, 19 ss.) y destruyendo a otros en favor de aquél (versículos 8 ss.), sin que nadie pueda pretender juzgarlo ni someterlo a ley alguna, puesto que el divino beneplácito es, en sí mismo, el supremo fundamento de toda moral (cf. Salmo 147, 9; Mateo 19, 16 ss. y notas).
3 Es decir, como una ostentación de su omnipotencia (versículo 6), parece que Él con el fuego hiciese agua, pues saca la lluvia de los relámpagos. “Sus depósitos”: Cf. Job 38, 22. La mitología griega tenía un concepto bastante parecido sobre el misterio de la formación de los vientos (cf. Virgilio, La Eneida 1, 55-67).
4 Cf. Éxodo 12, 29.
5 Cf. Éxodo capítulos 7 y 8; 9, 15; 16, 11.
6 Cf. Deuteronomio 4, 38; 7, 1; H, 23; Josías 24, 8 ss.
7 Los reyes Sehón y Og fueron vencidos por los israelitas bajo Moisés (Números 21, 20-34; Deuteronomio 2, 30).
8 * 13 s. Como observa Fillion, es esto un eco de Éxodo 3, 14-15, donde Dios se revela con el nombre de Yahvé (El que es, el Eterno) y anuncia que con ese nombre se hará memoria de Él en todas las generaciones (cf. allí nuestra nota). Según esto, también ahora honra a Dios ese sagrado Nombre revelado como propio de Él y por eso aún lo usamos para alabarlo en los Salmos. Yahvé es Aquel a quien Jesús llama a un tiempo Padre suyo y Dios de Israel (Juan 8, 54), titulándolo “Padre Santo” (Juan 17, 6 y 11) y revelándonos que es Padre suyo y nuestro y Dios suyo y nuestro (Juan 20, 17) y que su Nombre debe ser tratado santamente (Lucas 11, 2) porque es un Nombre Santo (Lucas 1, 49). Tiene compasión (versículo 14): Otras versiones leen tendrá, abarcando así las promesas futuras.
9 * 15 ss. Como en Salmo 113 b, 4-8, insiste contra esas hechuras que en nada pueden asemejarse a lo divino (Hechos 17, 29) y cuyo culto idolátrico se prohíbe a Israel desde el primer mandamiento del Decálogo (Éxodo 20, 4), dando como razón que Dios tiene celos de ellas (Deuteronomio 4, 15-24). Cf. Salmo 148, 13.
10 “Su nada es el símbolo del fin que tendrán sus autores y sus adoradores” (Calès). Cf. I Corintios 3, 15.
11 * 19 s. Como observa Páramo, esta invitación abarca también a los prosélitos: los que adoráis a Yahvé. Se nota así el contraste con los que dan culto a los ídolos (versículos 15 y 18).
12 Desde Sión: “El culto de Yahvé, con Jerusalén por punto de partida y por centro, irá ganando paso a paso al universo todo entero” (Fillion). Cf. Salmos 64, 2; 131, 13 s. y notas.
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