Proverbios
✦ Capítulo 8
Invitación de la sabiduría
1 He aquí que la sabiduría levanta la voz, y se hace oír la inteligencia
2 En las altas cimas, junto a la carretera, en las encrucijadas de los caminos es donde se para
3 En las puertas, en las entradas de la ciudad, en los umbrales de las casas, hace ella oír su voz:
4 “A vosotros, mortales, me dirijo, mi voz va a los hijos de los hombres
5 Aprended, oh necios, la sabiduría, y vosotros, oh insensatos, la inteligencia
6 Escuchadme que voy a deciros cosas magníficas, y mis labios se abrirán para (enseñar) lo recto
7 Porque verdad proclama mi boca, y mis labios abominan la maldad
8 Justos son todos los dichos de mi boca; nada hay en ellos de torcido o perverso
9 Todos son rectos para quien tiene inteligencia, y justos para quien llegó a entender
10 Recibid mi instrucción, y no la plata, y la sabiduría, antes que el oro escogido
11 Pues la sabiduría vale más que perlas, y todas las cosas deseables no la igualan
Pre excelencia de la sabiduría
12 Yo, la sabiduría, habito con la prudencia, y poseo el conocimiento más profundo
13 Temer a Yahvé es detestar el mal; yo abomino la soberbia, la altivez, el mal camino y la boca perversa
14 Mío es el consejo y la prudencia, mía la inteligencia y mía la fuerza
15 Por mí reinan los reyes y los príncipes administran la justicia
16 Por mí mandan los gobernantes, los grandes y todos los jueces de la tierra
17 Yo amo a los que me aman; y los que me buscan me hallarán
18 En mi mano están la riqueza y la gloria, los bienes duraderos y la justicia
19 Mi fruto es mejor que el oro más puro, y mis productos son mejores que la plata escogida
20 Yo voy por las sendas de la justicia por medio del recto camino,
21 para dar bienes a mis amigos, y henchir sus tesoros
Origen divino de la sabiduría
22 El Señor me poseyó al principio de sus caminos, antes de sus obras más antiguas
23 Desde la eternidad fui constituida, desde los orígenes, antes que existiera la tierra
24 Antes que los abismos fui engendrada yo; no había aun fuentes ricas en aguas
25 Antes que fuesen asentados los montes; antes que los collados fui yo dada a luz,
26 cuando aún no había creado Él la tierra ni los campos, ni el primer polvo del orbe
27 Cuando estableció los cielos, allí estaba yo; cuando trazó el horizonte sobre la faz del abismo;
28 cuando fijó las nubes en lo alto, y dio fuerza a las aguas de la profundidad;
29 cuando señaló sus límites al mar, para que las aguas no traspasasen sus orillas; cuando puso los cimientos de la tierra,
30 entonces estaba yo con Él, como arquitecto, deleitándome todos los días y me regocijaba delante de Él continuamente
31 Me holgaba en el orbe de la tierra, teniendo mi delicia en los hijos de los hombres
32 Y ahora, hijos, oídme: Dichosos aquellos que siguen mis caminos
33 Escuchad la instrucción, y sed sabios; y no la rechacéis
34 Bienaventurado el hombre que me oye, y vela a mis puertas día tras día, aguardando en el umbral de mi entrada
35 Porque quien me halla a mí, ha hallado la vida, y alcanza el favor de Yahvé
36 El que a mí me ofende daña a su propia alma; todos los que me odian, aman la muerte. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 ss. Maravilloso discurso de la Sabiduría que había de ser el Verbo encarnado. Manresa lo compara acertadamente con Eclesiástico 24, 3 ss.; Sabiduría 7, 25 s., para deducir que la Sabiduría es el Verbo del Padre. Véase 1, 2; Job 28, 12, 27; 38, 5 y notas ↑
10 Y no la plata: El materialismo dice al revés; primero oro y plata, bienes materiales y vida cómoda; después veremos si hay sabiduría y si vale la pena dedicarse a ella. La divina sabiduría que nos habla a través de este libro y de toda la Biblia tiene una inmensa ventaja sobre todos los tratados de moral. “Una sola de sus sentencias, por breve que sea, encierra plenitud de pensamiento y una riqueza inefable. Es también la Escritura semejante a una fuente de inagotable caudal. Nuestros antepasados bebieron de sus aguas, según sus fuerzas; los venideros beberán también, sin que agoten la fuente, antes al contrario, manará más copiosa y serán más abundantes sus aguas” (San Crisóstomo, In Génesis, Homilía 3) ↑
12 Versículo diversamente traducido. Vulgata: Yo, la sabiduría, habito en el consejo, y asisto a los pensamientos juiciosos. Bover-Cantera: Yo, la sabiduría, soy vecina de la sagacidad, y de profundo conocimiento dispongo. Nácar-Colunga: Yo, la sabiduría, tengo conmigo la discreción, poseo la ciencia y la cordura. “Diríase que la Sabiduría personal entra en escena para descorrer el velo de sus más profundos secretos. Prodiga largamente los dones de su misma insondable esencia; y para mejor descorrer el velo de su condición nobilísima nos cuenta sus orígenes y sus dotes excelsas” (Manresa) ↑
15 Los reyes, los poderosos de la tierra, reciben de Dios las normas de gobernar los pueblos. No hay leyes meramente profanas, porque todo poder viene de Dios, y no hay potestad que no proceda de Él (Romanos 13, 1 ss.) ↑
22 Me poseyó: La posee porque la engendra en generación eterna. Bossuet dice al respecto: “Dios me poseyó, dice la Sabiduría, es decir, Dios me ha engendrado, tal como Eva, una vez nacido Caín, se dijo a sí misma: «He poseído un hombre por la gracia de Dios»... Hay en Dios una Sabiduría esencial, que estando primitiva y originalmente en el Padre le hace fecundo para producir en su seno a la Sabiduría, que es su Verbo y su Hijo.” Bossuet alude a Génesis4, 1, donde se usa el mismo verbo “qanani” para expresar el nacimiento de un hombre, por lo cual algunos le dan el sentido de crear, engendrar (en vez de poseer), por ejemplo las antiguas versiones de Aquilas, Teodoción, Símaco, LXX, Peschitto, Ferrarense y muchos Padres. Todo este pasaje habla de la Sabiduría eterna, el Verbo que desde un principio estaba en Dios (Juan 1, 2; 8, 58) y por el cual todo fue creado. Descubrimos así, en pleno Antiguo Testamento, nuevos capítulos del Evangelio, en que Jesús nos anticipa la revelación de sus misterios, así como en los Salmos nos hizo conocer anticipadamente su oración (Salmo 39, 7; cf. Hebreos 10, 5 ss. y notas). ¿Puede haber mayor regalo? Es la gran verdad que San Agustín expresa diciendo que el Nuevo Testamento se esconde en el Antiguo, y éste se manifiesta en el Nuevo. Véase Mateo 5, 17. Cf. Génesis1, 1 s. y notas ↑
27 ss. Describe la cooperación de la Sabiduría eterna en la creación del mundo. La Liturgia aplica estos versos y los precedentes a la Santísima Virgen, la cual, siendo Madre de la Sabiduría encarnada, es el “trono de la Sabiduría”. Claro está que se trata de un sentido acomodaticio, como vemos por el versículo 22 y nota. Véase igual sentido en Eclesiástico capítulo 24 ↑
31 La Sabiduría “se recrea en contemplar sus obras y, sobre todo, en comunicarse a los hijos de los hombres, a fin de hacerlos sabios e inteligentes. El prólogo de San Juan y otros pasajes paralelos de San Pablo son explicaciones de este texto al hablarnos del Verbo, por quien todo fue creado y todo subsiste (Juan 1, 3; Colosenses 1, 15 ss.)”. (Nácar-Colunga). Contemplando esta maravilla exclama San Buenaventura: “¡Oh sentencia verdaderamente maravillosa y admirable sobremanera! El Rey, cuya hermosura admiran el sol y la luna, cuya grandeza cielos y tierra reverencian, con cuya sabiduría son alumbrados los ejércitos de los espíritus celestiales, de cuya bondad se hartan los coros de los bienaventurados; Este tal y tan grande desea hospedarse en ti, alma mía, y codicia y apetece más tu cenáculo que el palacio del cielo” (Soliloquio, capítulo I) ↑
36 Así se cierra este grandioso canto, “que, en progresivo desarrollo doctrinal, desemboca, como un mar sin riberas, en una sabiduría que, intrínseca a Dios, por Él engendrada y junto a Él subsistiendo y obrando, es comienzo de realidad consumada en el Verbo, sabiduría del Padre” (Asensio, Estudios Bíblicos 1945, pág. 246) ↑